No estoy nada de acuerdo con la ley de cookies, con temas tan tontos de ocurrencias de los políticos que están sentados en sus despachos de cualquier lugar muy lejos de aquí.

Pero como es una ley, hay que cumplirla, así que en vez de poner textos y más textos sin sentido, tonterías y memeces que nadie entiende y que acepta todo el mundo porque realmente la gente quiere entrar a la página, voy a poner lo necesario en un texto y en un lenguaje claro, para que cualquier persona “tecnoanalfabeta” me pueda entender, allá voy:

Recopilo información de una única forma

No quiero obligar a que se registre todo el mundo y que me deje “tropcientos” datos para que pueda leer mis escritos y aventuras, solamente el único dato que voy a recoger de ti y de forma voluntaria es el correo electrónico para poder mandarte el newsletter semanal que tanto estás ansiando en que te llegue, si de paso, me quieres decir tu nombre y tú código postal para tener a mis lectores segmentados por zona, pues quedo muy agradecido por ese dato.

Cookies sin consentimiento

Siempre que leas mi blog hay datos que se crean y se registran de forma automática, entre ellos las famosas Cookies. Pues bien que sepas que por ley NO ESTOY OBLIGADO a recibir tu consentimiento de las “galletitas” puramente técnicas, es decir, las necesarias para la navegación web: personalización y configuración de interfaz de usuario, autentificación o identificación de usuario, seguridad del usuario, sesión del reproductor multimedia, equilibrio de carga, las de complemento o plugin para intercambiar contenidos sociales, las de cesta de la compra y las que nos ayudan a rellenar formularios, son cookies exentas.

Cookies de obligado cumplimiento

En cambio sí que estoy obligado a comunicarte y a que me consientas la utilización de “galletas asesinas” todas aquellas que van a intentar rastrearte e intentar sacar algo más de ti. Pues bien que sepas que SÍ, que sí que las utilizo y las seguiré utilizando de por vida porque es lo único que tengo para intentar conocerte. Te voy a rastrear, acribillar e inundar con “galletas criminales”, las analíticas de cualquier proveedor de servicios que me faciliten un dato tuyo; ubicación, hora, sistema operativo, dispositivo… Principalmente voy a utilizar “Google Tag Manager” y todo el conjunto de herramientas que tiene; Analitycs y Webmaster tools principalmente.

De momento no voy a utilizar las “galletas pesadas”, las publicitarias, pero que sepas que si alcanzo el número de usuarios fidelizados suficientes para que Adsense de Google u otro sistema me ingrese pasta a cambio de colgar anuncios, que sepas que también lo voy a hacer. Estas galletitas estarán a la escucha de lo que has visto en otras webs, tipo Amazon y otros marketplaces brutales, y te cruzarán el producto o servicio de tu vida, te sacarán el móvil que estuviste viendo ayer con ellos, o el viaje que quieres hacer en verano, si le das click sobre el anuncio harás bien porque le sacaré pasta a las grandes monopolios publicitarios y me haré multimillonario gracias a ti.

De estas dos galletitas pillas tengo que recibir tu consentimiento, sin esto no puedes entrar al blog, así que me imagino que si estás leyendo esto es que le has dado a la banda pesada que sale abajo del todo de la web y te dice todo el rato que aceptes y que aceptes.

Si estás leyendo este texto fuera de mi blog de espiconnect.com es que se ha hecho tan famoso y viral, ha tenido tanto éxito que es utilizado por los altos estamentos de todos los países del mundo y se pone como ejemplo en todas las universidades prestigiosas del universo 🙂

Uso y compartición de datos

Los datos recogidos se utilizarán exclusivamente para el envío del newsletter semanal, como se ha dicho anteriormente, pesados, que sois unos pesado. Si en un futuro se nos ocurre utilizar tus datos para otro fin, ten claro y estate tranquilo de que te lo vamos a comunicar y que tendremos que recibir tu consentimiento.

Respecto a la cesión y compartición de datos, solamente se realizará en el ámbito de poder realizarse una sinergia o una generación de negocio. La persona A me pregunta por un perfil de gente o proyecto y yo tiro mano de mi círculo de confianza y le facilito los contactos de ese perfil, previamente le pido el consentimiento y le aviso que le voy a poner en contacto con la persona A, así de fácil y así de limpio.

Durante cuanto tiempo guardamos tus datos

Pues te voy a ser sincero, tus datos personales, mail y demás, mientras que el Alzheimer u otro tío raro no me ataque, los tendré, si mi único heredero los quisiera utilizar cuando ya no esté, se los daré porque heredará mi empresa, sino la quiere heredar, pues la intentaré vender al mejor postor y eso ya será otro cantar.

Opciones que tienes para darte de baja

Pues tienes varias amigo:

1.- Utilizar el sistema de baja y cancelación que incorpora el newsletter al final del todo.

2.- Que me escribas un correo directo que también puedes obtener en el pie del blog, también mediante el formulario de contacto.

3.- O por último, si eres un contacto de confianza, me llamas, vienes a comer o almorzar conmigo y me dices en persona que estás harto de mi newsletter y quieres desaparecer de la lista.

Cambios en la política

Como esta gente, los políticos y juristas, no paran de dar por saco, me imagino que harán modificaciones y añadiduras a estas leyes de privacidad y cookies, pues bien, actualizaremos este texto y te mandaremos una notificación por mail de que tienes que entrar otra vez y decir “Sí a todo”.

Experimento

Estoy convencido de que solo el 0,0001% de los usuarios que aceptan la privacidad de una web se leen la totalidad del texto rollo. Así que quiero hacer un experimento, si eres tú uno de ellos y te has leído la totalidad de esta página, me mandas un correo y me haces un resumen de 2-3 párrafos para que así me crea que lo has hecho, en cuanto lo reciba tienes una paella pagada en Valencia, mi ciudad. Solamente lo haré con el primero porque lo publicaré en el blog y en las redes sociales mías y ya perderá la gracia.

Como sabrás si has sido el primero? pues macho, no lo sé, no se me ocurre, tendrás que confiar en mi y ya está.

Venga, te animas?